
El tráfico en las carreteras del Planeta y especialmente en las ciudades y sus accesos se ha convertido en un gran problema al que en la mayoría de los países del mundo no se le está dando una solución más enérgica y decidida que requiere. Las consecuencias negativas ya las sabemos: tiempos de viaje más largos, mayores niveles de estrés para los conductores, pérdida de productividad económica, contaminación del aire por los gases y partículas que emiten, consumo de combustibles fósiles que contribuye al cambio climático, utilización menos eficiente del suelo contribuyendo a la pérdida de áreas verdes de las ciudades, aumento de los accidentes de tráfico, ruido urbano que afecta a la calidad de vida de los residentes y la salud auditiva y mental, necesidad de infraestructuras costosas, etc.
Las soluciones que se han planteado han sido las ya conocidas como el transporte público eficiente, el fomento de la movilidad sostenible, la promoción de la bicicleta y la peatonalización de áreas urbanas. Estas medidas buscan mejorar la calidad de vida, reducir la contaminación y hacer que los desplazamientos sean más eficientes y sostenibles.
Por supuesto que estas soluciones son necesarias y son imprescindibles en cualquier plan para acabar con esta lacra. Sin embargo, en la mayoría de los casos que se ha aplicado ha resultado insuficiente.
La propuesta de premiar a los usuarios del transporte público con precios bajos o gratuidad mientras se implementan medidas como peajes automatizados para los usuarios del coche privado es una estrategia comúnmente conocida como «incentivar el transporte público y desincentivar el uso del vehículo privado». Tiene esta medida una relación directa con el principio de “Quien contamina, paga”. Sin embargo, el rechazo que podría tener esta medida por parte de un porcentaje amplio de la ciudadanía, es lo que la ha frenado. Puede buscarse el equilibrio fiscal de tal forma que los particulares que prefieren usar el vehículo privado financian con los peajes los sobrecostes de unos servicios de transporte público más variados, extensos en el territorio, con la frecuencia necesaria de servicios para poder asumir a las personas que han decidido cambiar el vehículo privado por el público.
Pero sobre todo buscaría un equilibrio entre el objetivo de reducción del tráfico y el precio de los peajes. Es decir los peajes regularán su precio en función del número de coches que quiera reducirse, por lo que si se quiere disminuir ese tráfico a un determinado número solo habría que subir el precio del peaje hasta que se alcanzara la meta pretendida.
Complementariamente la oferta amplia, variada y barata de grandes aparcamientos en las afueras de las ciudades conectada con una tupida red de transporte urbano a todas las zonas de la ciudad garantizarçiam la reducción del tráfico porque al conductor y pasajero del coche privado terminará conveniéndole mucho más el transporte público en términos económicos, de comodidad y de tiempo que seguir usando su coche
Otra propuesta que ha tenido más éxito es la de restricción del tráfico en zonas de bajas emisiones que se ha ido generalizando a cada vez más ciudades del mundo ante el avance infernal del tráfico en estos lugares neurálgicos. La sustitución por zonas peatonales, para vehículos de dos ruedas no contaminantes como bicicletas, patinetes (mecánicos y eléctricos.
Este conjunto de medidas marcan un necesario objetivo de reducir al máximo la circulación de vehículos particulares y contaminantes por las ciudades. Las ventajas de conseguirlo superan con mucho a los problemas que podrían suponer dejar de usar el vehículo privado en las ciudades.
Con la descongestión del tráfico, reduciremos las emisiones de CO2 y los gases contaminantes contribuyendo a la mejora de la calidad del aire y la lucha contra el cambio climático. Además mejoraríamos la eficiencia en el uso del espacio urbano y una mejor planificación del desarrollo de la ciudad y con la implantación de estas medidas que hemos mencionado también será un ahorro económico y de tiempo para los usuarios además de ofertarles una mayor comodidad