
Aunque puede considerarse que por separado ya se han analizado las medidas que en este apartado se propone, hemos considerado necesario juntar cinco de las mismas que se proponen para dar un enfoque integrado para reforzar la soberanía energética y por tanto avanzando en la soberanía económica de las unidades familiares, las empresas pequeñas y medianas, las organizaciones sociales y los organismos públicos.
Estas cinco medidas son: Instalaciones fotovoltaicas en tejados y BIPV, las baterías, las bombas de calor, las medidas de ahorro y eficiencia energética a través del aislamiento de edificios y la movilidad eléctrica
La instalación de paneles solares fotovoltaicos en tejados y la integración de la fotovoltaica en los propios materiales de construcción (BIPV) como pérgolas, ventanas, balcones, en el propio revestimiento externo e incluso con paneles en el aire con sujeción entre edificios son fundamentales para garantizar maximizar un recurso natural abundante y gratuito: la radiación solar. También cabe la posibilidad de instalaciones de aerogeneradores o equipamiento capaz de aprovechar a pequeña escala el viento (minieólica) colocados en tejados o cualquier otro espacio adecuado, siempre que se logren los avances tecnológicos que eviten la generación de molestos ruidos y se alcance la madurez tecnológica y de producción masiva que permita conseguir precios atractivos como los alcanzados por las células solares. Esto se traduce en un ahorro significativo en las facturas de electricidad, ya que parte o la totalidad de la energía consumida puede ser generada in situ. Con esta medida se logra convertir el edificio en generador de energía, aunque esta solo se produzca en las horas de producción solar y de viento.
Baterías: La incorporación de sistemas de almacenamiento de energía permite maximizar el aprovechamiento de la energía solar generada durante el día, almacenando el exceso de energía para su uso posterior cuando la demanda es mayor que la producción o durante la noche. Esto no solo aumenta la autosuficiencia energética, sino que también proporciona una mayor estabilidad al sistema, reduciendo la dependencia de la red eléctrica convencional o incluso alcanzando la independencia de la misma. Los grandes avances tecnológicos y de producción masiva alcanzados en China nos permiten ser optimistas en disponer de estas baterías a precios muy asequibles que permitan su implantación masiva.
La implantación de sistemas de calefacción y frio con vocación de independencia energética es el segundo elemento. Las bombas de calor utilizan energía renovable presente en el ambiente (como el calor del aire, del agua o del suelo) para proporcionar calefacción en invierno, refrigeración en verano y agua caliente sanitaria durante todo el año. Comparadas con sistemas de calefacción y refrigeración convencionales, como calderas de gas o aire acondicionado, las bombas de calor son más eficientes. Entre los sistemas de climatización también ha ido adquiriendo protagonismo y precios cada vez más bajos los sistemas de generación de calor o frio aprovechando la energía geotérmica sin necesidad de que sea en zonas volcánicas, es lo que se llama el pozo canadiense.
Aplicar o mejorar el aislamiento térmico y acústico de los edificios reduce las pérdidas de calor en invierno y el ingreso de calor en verano, lo que disminuye la necesidad de calefacción y refrigeración y, por tanto, el consumo de energía. Además, un buen aislamiento acústico mejora el confort interior al reducir la transmisión de ruidos externos, contribuyendo así a un ambiente más saludable y agradable.
Movilidad eléctrica: La adopción de vehículos eléctricos (ya sean automóviles, bicicletas o scooters) en lugar de vehículos convencionales de combustión interna, reduce la dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de gases contaminantes y de efecto invernadero. Además, al cargar los vehículos eléctricos con energía renovable producida localmente, se completa el ciclo de sostenibilidad, contribuyendo a la reducción de la huella de carbono y a la mejora de la calidad del aire en entornos urbanos. Para eso es necesario que se generalice la infraestructura de recarga, tanto en los garajes de los edificios como en los aledaños de los mismos.
Estas cinco medidas no solo permiten a viviendas residenciales y empresas ser más independientes energéticamente y reducir sus costos, sino que también promueven un modelo económico que aumenta la soberanía económica de familias, empresas u organizaciones y que por tanto va en la dirección adecuada para tener sociedades más fuertes, capaces de resistir mejor las crisis y de afrontar el desarrollo económico con más productividad y desarrollo .
Para alcanzar el reto de que una mayoría de edificios logre la soberanía energética se necesitan enormes volúmenes de inversión que deben ser realizadas por las propias familias, empresas y organizaciones pero con el apoyo del Estado. Estas pueden ser algunas de las medidas que ayuden a implementar esta política pública
Reduciendo o eliminando impuestos a los inversores de estos sistemas de soberanía energética, como puede ser el IVA como de hecho se está haciendo en algunos países.
Facilitando subvenciones que reduzcan significativamente la inversión realizada
Estableciendo subsidios, créditos blandos y otros incentivos financieros para la instalación de sistemas de energía renovable, como paneles solares fotovoltaicos, baterías de almacenamiento, aislamiento de edificios y sistemas de climatización eficientes ayudaría muchísimo a motivar a estos agentes sociales a emprender la inversión con el mínimo riesgo. Se debe intentar que los ahorros producidos por la inversión sean los que financien el pago de las mensualidades de los créditos y que por tanto no supongan un aumento del gasto extra a familias, empresas y organizaciones.
Aprobando normativas que establezcan estándares de producción energética descentralizada, eficiencia energética en la construcción de nuevos edificios y en la rehabilitación de los existentes, que incluyan requisitos mínimos de aislamiento térmico, uso de energías renovables y sistemas de gestión energética.
Ofreciendo servicios de asesoramiento técnico para propietarios de viviendas y empresas, sobre las ventajas y el proceso de implementación de medidas de eficiencia energética, baterias y energías renovables.
Sensibilización y campañas de comunicación: Realizar campañas de sensibilización y concienciación ciudadana sobre la importancia de la eficiencia energética, el uso de energías renovables y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, destacando los beneficios económicos, ambientales y sociales de estas medidas.
La implementación de estas medidas supondría la creación de empleo, el impulso a la figura de proconsumidor (que es capaz de atender por sí mismo sus propias necesidades de abastecimiento eléctrico, de climatización y de movilidad), la significativa reducción de importaciones de energía y por tanto de la dependencia de la importación de combustibles fósiles, lo que contribuye a mejorar la balanza comercial y la seguridad energética del país o región, la inversión en energías renovables y tecnologías limpias impulsa la investigación, el desarrollo y la innovación en sectores clave. Todo lo cual supone aumentar el bienestar y la rentabilidad para los hogares y la mejora la competitividad y productividad de las empresas y de la economía en general.